Yara

6.2
El asesinato de Yara Gambirasio, de 13 años, conmociona la pequeña ciudad de Brembate di Sopra, Italia. Para llevar al culpable ante la justicia, la fiscal Letizia Ruggeri solo tiene una pista tenue: un poco de ADN que no es de mucha ayuda sin una base de datos con la que compararlo. Basado en una historia real.... Yara Critica: YARA es un thriller policiaco que aborda la historia real de una adolescente de 13 años que desapareció misteriosamente en el camino que separaba el centro deportivo donde entrenaba y su casa. Una fiscal, implicada laboral y emocionalmente, tratará por todos los medios de dar una respuesta a tan extraña desaparición. El argumento es poco original, pero, al basarse en una historia real, conlleva una carga emocional extra, pues la investigación llega a resultar realmente absorbente y, al mismo tiempo, cautivante por los numerosos entresijos que recorre. El director Marco Tullio Giordana, realizador de la fabulosa LA MEJOR JUVENTUD, opta por una dirección eficaz y ceñida a la investigación, en la que se entra directamente tras un prólogo necesario. El uso de una paletilla de colores rica en matices la distancia conscientemente de telefilmes y demás, dándole un empaque mucho más atractivo a una historia que por su temática sugería un tono más oscuro y tétrico. Aquí todo lo contrario: es muy artística, colorista, atrayente... Es interesante esta contraposición. Los actores están muy bien, resultando creíbles y convincentes, y conectando con el espectador. Destacable la interpretación de la protagonista, Isabella Ragonese, bien escoltada en papeles secundarios por Alessio Boni (el inolvidable Matteo de LA MEJOR JUVENTUD) y Thomas Brabacchi. En mi caso, no conocía la historia de YARA y, por tanto, me llevé más de una sorpresa. El guión, sin ser nada del otro mundo, es eficaz y consigue que no se pierda el interés en sus 94 minutos de duración.... Yara
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Aislados

Drama
10

Las tensiones aumentan mientras la comida se agota mientras seis personas influyentes se encuentran varadas en una isla aislada después de que los planes para una escapada de fin de semana fracasan... Aislados CriticA: esa ausencia de horizonte, claridad y sol, ese opresivo presente de pesadilla que parece abocarnos al abismo, esa mezcolanza entre replicantes y humanos que vuelve confuso lo cotidiano y nos hace desconfiar tanto de lo que vemos como de lo que sentimos; una fotografía innovadora y sugerente, llena de claroscuros y contrastes, que nos engulle como un torbellino y nos escupe despojos hediondos a cada fotograma; una escenografía espeluznante que desdeña lo efímero y encumbra lo sintético y alambicado. Es decir, en cuanto al universo visual nos hallamos ante una propuesta insólita, apabullante y portentosa, llena de matices y aciertos.Sin embargo, las flaquezas y deficiencias acaban por erigirse en las grandes protagonistas de la función. Un metraje tan desmesurado como innecesario (sobra casi toda una hora), alargando las escenas hasta la inanición y la abulia; una historia tan poco carismática y tan porfiadamente vaporosa que hacedesfallecer el ánimo y obliga a esperar a que la próxima escena rescate del tedio al espectador y haga avanzar la trama hacia algún lugar digno de interés, cayendo siempre en subrayados innecesarios y en tópicos previsibles, ahogando toda ambigüedad y anulando cualquier estímulo. La calma y el reposo casan mal con una supuesta cinta de acción, por muy ensimismada y reflexiva que pretenda ser. Y las cavilaciones sobre la vida, la muerte, los milagros de la existencia y la magia de la procreación resultan tan patosas como primitivas, tan superficiales como chirriantes.Hay algunas escenas aisladas que descuellan y deslumbran, dignas de perdurar en la memoria cinéfila (como, entro otras, ese baile erótico que sobrepone a dos personajes en abigarrado aquelarre de lo imposible o ese ‘nacimiento’ brusco y sin remilgos de una replicante abocada a su exterminio), pero son momentos inconexos y solitarios, que impresionan por su esplendor y singularidad, pero desentonan por carecer de engarce y coherencia.... Aislados

Cirque du Soleil: Mundos lejanos

Drama Familia Fantasía Musica
6.8

Escrito y dirigido por Andrew Adamson ("Shrek," "The Chronicles of Narnia: The Lion, the Witch and the Wardrobe"), y producido por el cineasta ganador de un Academy Award (R) James Cameron, la película 3D incluye actuaciones artísticas y acrobáticas de algunas de las producciones más elaboradas de Cirque du Soleil. Cirque du Soleil: Worlds Away Cirque du Soleil Critica: Los cinco continentes han podido comprobar lo tremendamente satisfactorio que resulta este circo nacido en las entrañas de Quebec. La poesía de sus historias atrapa al público hasta el final, recorre todos sus poros, le hace gravitar de su asiento y le agradece el dinero depositado en la entrada. Un nuevo concepto del teatro en todos los sentidos. Para el cine la última revolución llegó cuando 'Avatar' nos trajo las tres dimensiones desde Pandora, mensajeras de lo que prometía ser una nueva forma de ver, sentir y disfrutar el cine a ras de las córneas. Desde entonces una infinidad de géneros han adoptado la nueva tecnología, aunque todo sea dicho, muy pocas películas han merecido pagar el suplemento. Es el momento de que ambas experiencias se den la mano y ofrezcan una alternativa innovadora y económica de ir al circo. Cirque du Soleil 'Worlds Away' describe la fantasía y la nigromancia de espléndidos mundos que dos jóvenes enamorados deben recorrer para volver a encontrarse. El mismo James Cameron la ha producido y hay que reconocer que la obra no es tan solo un mero documental producto de una grabación. Posee elementos cinematográficos capaces de construir majestuosas escenas aéreas, acuáticas, verticales, gravitatorias... un sinfín de elementos y planos que hacen gala de un notable ejercicio de cámara. Los bellos tirabuzones, danzas, saltos al límite y las acrobacias clásicas del circo se dan la mano con coreografías milimetradas para hacer del cuerpo humano un musical. Lo que hacen esos beduinos malabaristas parece rozar los límites de la razón y la cámara lenta permite apreciarlo con detalle. Cirque du Soleil No nos vamos a poner tiquismiquis por tanto con el experimento en taquilla. Tan solo cabe achacarle pretender hacer tan digestiva y placentera la obra física como una adaptación, por muy bien elucubrada y puesta en escena que esté. Ni el 3D, ni la maravillosa banda sonora, ni las imposibles piruetas de su numeroso reparto consiguen darle a la realidad de la dramaturgia un nuevo concepto en pantalla. Cirque du Soleil

Crown Heights

Drama
6.9

Cuando Colin Warner es condenado injustamente por asesinato, su mejor amigo Carl King dedica su vida a probar su inocencia. Crown Critica: Por una parte, soy un tardío fan de la cinta original. En 1983 me pareció un pestiño (era un adolescente abducido por ‘La guerra de las galaxias’); en 1992, en mi opinión, el montaje del director mejoraba (y mucho) la propuesta; pero no fue hasta hace algunos pocos años, ya en formato blue-ray, en que me sedujo y cautivó por completo y sin reservas. Por otra parte, soy un entusiasta admirador del director Denis Villeneuve, de quien sólo he visto aciertos de todo género y planteamiento, un virguero de las imágenes y del montaje, un artista incontestable y evidente, lo mejor que me he encontrado en una sala de cine en lo que va de siglo. Es decir, que iba con ganas y sana curiosidad al cine, esperando encontrar un propuesta inédita y – sea cual fuera el camino elegido – llena de aciertos… pero nada más lejos de la realidad.Pero vayamos por partes, porque hay muchos aciertos pero también otros tantos deméritos dignos de mención. Entre lo positivo está la puesta en escena que recrea, prolonga y amplía la arrebatadora estética primigenia: esa llovizna casi constante, esa ausencia de horizonte, claridad y sol, ese opresivo presente de pesadilla que parece abocarnos al abismo, esa mezcolanza entre replicantes y humanos que vuelve confuso lo cotidiano y nos hace desconfiar tanto de lo que vemos como de lo que sentimos; una fotografía innovadora y sugerente, llena de claroscuros y contrastes, que nos engulle como un torbellino y nos escupe despojos hediondos a cada fotograma; una escenografía espeluznante que desdeña lo efímero y encumbra lo sintético y alambicado. Crown Es decir, en cuanto al universo visual nos hallamos ante una propuesta insólita, apabullante y portentosa, llena de matices y aciertos.Sin embargo, las flaquezas y deficiencias acaban por erigirse en las grandes protagonistas de la función. Un metraje tan desmesurado como innecesario (sobra casi toda una hora), alargando las escenas hasta la inanición y la abulia; una historia tan poco carismática y tan porfiadamente vaporosa que hacedesfallecer el ánimo y obliga a esperar a que la próxima escena rescate del tedio al espectador y haga avanzar la trama hacia algún lugar digno de interés, cayendo siempre en subrayados innecesarios y en tópicos previsibles, ahogando toda ambigüedad y anulando cualquier estímulo. La calma y el reposo casan mal con una supuesta cinta de acción, por muy ensimismada y reflexiva que pretenda ser. Y las cavilaciones sobre la vida, la muerte, los milagros de la existencia y la magia de la procreación resultan tan patosas como primitivas, tan superficiales como chirriantes.Hay algunas escenas aisladas que descuellan y deslumbran, dignas de perdurar en la memoria cinéfila (como, entro otras, ese baile erótico que sobrepone a dos personajes en abigarrado aquelarre de lo imposible o ese ‘nacimiento’ brusco y sin remilgos de una replicante abocada a su exterminio), pero son momentos inconexos y solitarios, que impresionan por su esplendor y singularidad, pero desentonan por carecer de engarce y coherencia. Crown

Ojalá estuviera aquí

Comedia Drama
6.6

Aidan Bloom, un joven padre de familia, se encuentra al borde de una crisis existencial provocada por la desaprobación de su padre y por las responsabilidades de la edad adulta. Cuando su situación financiera empeora, toma la decisión de hacer algunos cambios para mejorar su vida. Ojalá Critica: Zach Braff siempre estará ligado a la gozosa serie 'Scrubs' (2001-2010) y, probablemente, nunca deje de ser a nuestros ojos el entrañable J.D. que encarnó con tanta sinceridad en casi 180 episodios. No obstante, su talento va más allá de lo que graban las cámaras, y es precisamente detrás de ellas (además de las labores de escritura) donde hemos podido disfrutar de otras facetas suyas donde también se mueve como pez en el agua. 'Algo en común' ('Garden State', 2004) supuso su debut en la gran pantalla y una gran sorpresa, pues su opera prima lograba ser una fresca y emocionante cinta generacional sobre el regreso al hogar que poseía cierta hondura. Diez años ha tardado Braff en volver a sentarse en la silla de director, y su 'Ojalá estuviera aquí' (2014) se siente extrañamente como una secuela tardía de 'Algo en común', como si aquel chico que perdió a su madre (en esta cinta curiosamente ausente) fuera (o mejor dicho intentara) ser un padre adulto y responsable. No es en absoluto la intención real de Braff la de realizar un pseudo-experimento al estilo de la maravillosa trilogía de Linklater 'Antes del…' (1995-2013), pero esa lectura que suscita en el espectador puede resultar estimulante. Sin más divagaciones, comentar que la historia narrada gira en torno a un viejo hombre enfermo de cáncer al que poco le resta de vida y su, cómo no, disfuncional familia. Él es no el protagonista (que nuevamente recae con solvencia en el propio Braff) sino el núcleo sobre el que se apuntala este drama de redención y reconciliación familiar, tan formulario como atractivo. No ha dado Braff en esta ocasión con el equilibrio perfecto entre comedia y drama (la primera, estupenda, se contrapone a lo segundo, algo acumulativo). Hay cierto cuidado y elegancia en sus formas que rápidamente la alejan de un melodrama al uso, y los arrebatos cómicos (más o menos excéntricos) ayudan a no convertir la función en un dramón, sino en una suerte de melodrama con ecos de un Woody Allen menor, pero con risas aseguradas. Ojalá Funciona también gracias a su heterogéneo grupo de intérpretes. Dentro de un reparto entregado (que rescata del ostracismo cinematográfico a Kate Hudson) destaca Mandy Patinkin como el enfermo patriarca, pues es en su mirada donde el drama cobra el sentido que merece la historia. Todo es complicidad en la cinta de Braff, quizá demasiada; quizá hay exceso y desmesura en la forma en que guiña el ojo al público, pero no hay que olvidar que la intención esencial es la de dar al espectador una píldora de buen rollo (algo que jamás esconde y que, si no se hace de forma chabacana, se agradece). Todo parece construido para ir trenzando un relato emotivo que desemboque en un final pensado para conmover. Aquí se encuentra el principal escollo de la cinta, su lucha entre lo sentido (ejemplificado en la escena en la habitación del hospital entre suegro y nuera) y lo pensado (su clímax, sin ir más lejos), entre lo honesto y natural y lo lacrimógeno y forzado. Una pelea de contrarios que para un servidor se salda con victoria para lo primero, pero con serias dudas de que su opinión sea muy compartida.Wish I Was Here Ojalá

Whiplash: Música y obsesión

Drama Musica
8.4

El objetivo de Andrew Neiman, un joven y ambicioso baterista de jazz, es triunfar en el elitista Conservatorio de Música de la Costa Este en el que estudia. Marcado por el fracaso de la carrera literaria de su padre, Andrew alberga sueños de grandeza. Terence Fletcher, un profesor conocido tanto por su talento como por sus rigurosos métodos de enseñanza, dirige el mejor conjunto de jazz del Conservatorio. Cuando Fletcher elige a Andrew y para formar parte del conjunto musical que dirige, cambia para siempre la vida del joven. La pasión de Andrew por alcanzar la perfección se convierte en obsesión, al tiempo que su despiadado profesor lo lleva al límite de su capacidad y de su salud mental. Whiplash Critica: Damien Chazelle presentó en 2013 un cortometraje en el que un estudiante y virtuoso de la batería entraba a formar parte de la banda de jazz de su conservatorio, dirigida por un estricto profesor. Esa idea cuajó y ahora nos llega la versión completa de esa historia, la tensa relación entre un alumno que se desvive por la música y un profesor que busca la absoluta perfección. Whiplash Chazelle consigue con Whiplash una conjunción perfecta entre el amor a la música y el desarrollo de sus personajes. Plano a plano la película parece construirse sólo con acordes, golpes de baquetas y resonar de las trompetas, una mezcla musical fantástica que se mueve entre Caravan y Whiplash, jazz potente que aún retumba en mis oídos. Pero no sólo de música vive esta película, ya que Chazelle consigue que profesor y alumno entren en una batalla épica de redobles y platillos, haciendo que el espectador abandone su posición pasiva y participe de forma activa en su historia. Una película que despierta la pasión por la música, aunque sea mínima, que todos llevamos dentro, y el culpable no es sólo el director, sino que sus dos protagonistas, un soberbio J.K. Simmons y un apabullante Miles Teller, ponen la piel de gallina. Una máxima que dejan bien patente en todo momento es esa búsqueda de la perfección, esa obsesión (a veces malsana) de alcanzar un nivel casi inalcanzable, algo que comparten ambos protagonistas, cada uno a su manera y por caminos distintos. Esa obsesión queda también muy bien reflejada en su difícil relación: dura, sufrida, pero llena de pasión, una pasión explosiva con un zenit inmejorable. Llama la atención el tratamiento del sonido en Whiplash y su perfecta sintonía con la imagen. No es algo raro si tenemos en cuenta que su director es un amante reconocido de la música en general y del jazz en particular, y ese amor se nota que lo ha traslado a su mano y a su objetivo. El montaje de imágenes, repetimos, va en sintonía al sonido, a ese tronar de la batería, a los acordes de sus dos temas principales, con lo que da un ritmo trepidante (faltaría sólo eso) y un fluir de la historia muy acertado, porque no sólo de música vive Whiplash, aunque así su personaje lo pretenda con el tratamiento que de su vida real da, encontrada con su vida profesional, o la obsesión de alcanzar la maestría detrás de una batería. Whiplash

Desechos y esperanza

Aventura Crimen Drama Suspense
7.1

Dos niños de las favelas de Río de Janeiro encuentran una cartera en el vertedero donde buscan a diario, pero no se imaginan que este descubrimiento podría cambiar sus vidas. Cuando la policía local aparece para ofrecerles una generosa recompensa por la cartera, los dos chicos, Rafael y Gardo, comprenden que han encontrado algo importante. Deciden recurrir a su amigo Rata y los tres se lanzan a una extraordinaria aventura para intentar quedarse con la cartera y descubrir el secreto que esconde. Desechos Critica: Esta simpática muestra de cine entre étnico y de denuncia tiene dos laureados antecedentes: “Ciudad de Dios” (2002) de Fernando Meirelles y “Slumdog Millionaire” (2008) de Danny Boyle. Pero carece de la contundencia impactante de la primera y de la sorpresa seductora de la segunda, contentándose con ser una amable cinta llena de tópicos y buenas intenciones, pero demasiado blanda, trivial y acomodaticia. Sin la existencia de esos briosos antecedentes podríamos estar ante una propuesta original, colorista y novedosa, pero en realidad no hace sino recorrer terrenos ya conocidos, muy en la honda del cine ‘comprometido’ de masas de fácil consumo, recogiendo dos o tres ideas de moda (la corrupción política, la bondad de la pobreza, la infancia como refugio de la esperanza) pero sorteando cualquier hondura, evitando penetrar en las complejidades inherentes de lo que narra, limitándose a entretener, sin más. Desechos Quizás lo peor sea que tras la proyección nos quedemos pensando en la película que podría haber llegado a ser y no es, o en la película que debería haber sido y nro alcanza a ser, olvidándonos de lo que realmente hemos visionado: un entretenimiento comercial sin otra pretensión que llegar al gran público, suavemente acusatorio, amablemente comprometido y embaucadoramente intenso. Hay demasiado brillo impostado, ternura esforzada y encanto tercermundista como para que se la pueda tomar en serio. Sobre todo el final resulta demasiado conciliador, afable y optimista, trivializando y devaluando toda la crudeza, penalidades y desolación a la que hemos asistido. Y esto hace casi olvidar que en realidad estamos ante una cinta muy entretenida, intensa, intrépida y vibrante, que si bien no trasciende sus limitaciones, consigue ofrecer un espectáculo digno y esforzado. Tras la proyección queda el agridulce sabor de la decepción. Hay mucho talento en la dirección y cierto riesgo innegable en la temática elegida, pero perdura la sensación de estamos ante un planificado engaño pacientemente fabricado en algún despacho de un productor sagaz que cree saber lo que el público quiere ver y hasta dónde se puede y debe llegar abordando temas de actualidad, pero tratando de no traspasar la corrección edulcorada y de no irritar a los biempensantes espectadores del primer mundo, que son los que se van a gastar los cuartos al ir a ver esta cinta. La suavidad como esencia para recuperar el dinero de la inversión.Trash Desechos