Ultimate Spider-Man

6.7
Ultimate Spider-Man es una serie animada estadounidense creada por Man of Action Studios, basada en el cómic homónimo. La serie se lanzó el 1 de abril de 2012 en el canal Disney XD y finalizó con su cuarta temporada en enero de 2017. Spider-Man Critica: Una reinterpretación bastante desastrosa del personaje y probablemente de las peores que han hecho de la compañía de Stan Lee. Un batiburrillo de Marvel con sólo un poco más de sentido que el infantil y vergonzoso SuperHero Squad En esta Nick Fury y SHIELD, haciendo de niñera de superhéroes, "arrejunta" a un Spider Man adolescente, con otros superhéroes "menores" de la factoría Marvel (tal vez, para ver si suben las ventas de los comics), Iron Fist, White Tiger, Nova y Power Man (Luke Cage), también adolescentes para luchar contra el crimen. La serie es demasiado cómica, haciendo bromas tontas y caricaturescas (recordemos que si bien SpiderMan es un bromista de cara al exterior con la máscara, medita todo lo que hace, aquí no). Los secundarios son muy distintos a lo que estamos acostumbrados… La tía May es una mujer trabajadora y activa, en vez de la clásica ancianita, la interesada por el periodismo es Mary Jane y no Peter. Aparte, la identidad de SpiderMan es conocida por SHIELD y facilitada al resto del grupo por no mencionar que salen accesorios del estilo "Spidermoto". Realmente de lo único bueno que le veo a la serie son las bromas internas de Marvel, el conserje del colegio está claramente inspirado en Stan Lee, también hay una broma con respecto a Kurt Connors (El lagarto). En definitiva, la serie no está muy bien y peca demasiado de infantil. Por una parte, soy un tardío fan de la cinta original. En 1983 me pareció un pestiño (era un adolescente abducido por ‘La guerra de las galaxias’); en 1992, en mi opinión, el montaje del director mejoraba (y mucho) la propuesta; pero no fue hasta hace algunos pocos años, ya en formato blue-ray, en que me sedujo y cautivó por completo y sin reservas. Por otra parte, soy un entusiasta admirador del director Denis Villeneuve, de quien sólo he visto aciertos de todo género y planteamiento, un virguero de las imágenes y del montaje, un artista incontestable y evidente, lo mejor que me he encontrado en una sala de cine en lo que va de siglo. Es decir, que iba con ganas y sana curiosidad al cine, esperando encontrar un propuesta inédita y – sea cual fuera el camino elegido – llena de aciertos… pero nada más lejos de la realidad.Pero vayamos por partes, porque hay muchos aciertos pero también otros tantos deméritos dignos de mención. Entre lo positivo está la puesta en escena que recrea, prolonga y amplía la arrebatadora estética primigenia: esa llovizna casi constante, esa ausencia de horizonte, claridad y sol, ese opresivo presente de pesadilla que parece abocarnos al abismo, esa mezcolanza entre replicantes y humanos que vuelve confuso lo cotidiano y nos hace desconfiar tanto de lo que vemos como de lo que sentimos; una fotografía innovadora y sugerente, llena de claroscuros y contrastes, que nos engulle como un torbellino y nos escupe despojos hediondos a cada fotograma; una escenografía espeluznante que desdeña lo efímero y encumbra lo sintético y alambicado. Spider-Man Es decir, en cuanto al universo visual nos hallamos ante una propuesta insólita, apabullante y portentosa, llena de matices y aciertos.Sin embargo, las flaquezas y deficiencias acaban por erigirse en las grandes protagonistas de la función. Un metraje tan desmesurado como innecesario (sobra casi toda una hora), alargando las escenas hasta la inanición y la abulia; una historia tan poco carismática y tan porfiadamente vaporosa que hacedesfallecer el ánimo y obliga a esperar a que la próxima escena rescate del tedio al espectador y haga avanzar la trama hacia algún lugar digno de interés, cayendo siempre en subrayados innecesarios y en tópicos previsibles, ahogando toda ambigüedad y anulando cualquier estímulo. La calma y el reposo casan mal con una supuesta cinta de acción, por muy ensimismada y reflexiva que pretenda ser. Y las cavilaciones sobre la vida, la muerte, los milagros de la existencia y la magia de la procreación resultan tan patosas como primitivas, tan superficiales como chirriantes.Hay algunas escenas aisladas que descuellan y deslumbran, dignas de perdurar en la memoria cinéfila (como, entro otras, ese baile erótico que sobrepone a dos personajes en abigarrado aquelarre de lo imposible o ese ‘nacimiento’ brusco y sin remilgos de una replicante abocada a su exterminio), pero son momentos inconexos y solitarios, que impresionan por su esplendor y singularidad, pero desentonan por carecer de engarce y coherencia. Spider-Man