En el bosque

5.7
Versión moderna de varios cuentos de los Hermanos Grimm que entrelaza las tramas de algunas historias seleccionadas y explora las consecuencias de los deseos y las inquietudes de los personajes. Un musical que sigue los cuentos clásicos de Cenicienta (Anna Kendrick), Caperucita Roja (Lilla Crawford), Jack y las judías mágicas (Daniel Huttlestone) y Rapunzel (MacKenzie Mauzy). Todos ellos se combinan en una historia original que protagonizan un panadero y su esposa (James Corden y Emily Blunt), su deseo de formar una familia y su interacción con la bruja (Meryl Streep) que les ha echado una maldición. Into the Woods En el bosque Critica: Pese a no ser tan popular como otros musicales a este lado del Atlántico, Into the Woods es todo un clásico en Norteamérica, con canciones tan conocidas como “I wish”, “Children will listen” o “No one is alone”. Pero a pesar de las resonancias de esos temas, Into the Woods guarda, para quien no conozca demasiado el material original, suculentas sorpresas, empezando por el tono irónico de las partes más propias de Disney, y acabando por la oscuridad y la inclusión de ciertos temas “difíciles” en lo que es, sólo aparentemente, un cuento para niños (la muerte de los progenitores, el adulterio, la pobreza, la culpa…). Pero es que el tema central de esta pieza es, cuanto menos, curioso: el análisis de las consecuencias de los actos de varios de los personajes creados por los Hermanos Grimm, cruzados en una miscelánea musical tan fantástica como sombría. En el bosque Es en el equilibrio de esos valores donde la película encuentra su mayor dificultad. Con el paso de los años, he llegado a la personal conclusión de que Rob Marshall no es un director dado a la sutileza. Tuvo suerte en Chicago, una película relativamente sencilla en cuanto a planificación y montaje; en Memorias de una Geisha, el esteticismo de la fotografía y la banda sonora (ambas memorables) se tragaban por completo la historia; Nine es el ejemplo perfecto de una película fallida, un musical sin ritmo que desaprovechaba un reparto extraordinario; y no he visto la cuarta entrega de Piratas del Caribe por que la saga me cansó mucho antes, pero no creo que sea un prodigio de dirección. En Into the Woods, Marshall vuelve a errar en un montaje que no sabe dar dinamismo a una historia que por un lado pide a gritos diversión en su puesta en escena, y que por otro exige delicadeza en el sutil cambio de género y tono de su segundo acto. Y en esto, Marshall fracasa. En el bosque Pero gracias a un excelente reparto, a lo curioso y diferente de la historia, y a la maravillosa, como siempre, partitura de Sondheim, Into the Woods tiene sentido como entretenimiento, fábula y aventura. Es cierto que el tema de las consecuencias de los actos es tratado de refilón por la descompensación general de la segunda parte, pero sus actores, el detallado diseño de producción, y la música, mantienen a flote, y de sobra, la película. En el bosque
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Quiero matar a mi jefe 2

Comedia
6.1

Secuela de "Cómo acabar con tu jefe" En esta ocasión, Nick, Dalee y Kurt han formado su propia empresa y como consecuencia de ello, ¡no tienen jefe! Pero el trío protagonista tendrá que volver a idear un plan maestro parecido al de la anterior película. Esta vez, el objetivo es un inversor que les ha fastidiado sus planes de negocio. Así que deciden secuestrar a su hijo para poder pedirle un rescate al inversor y así recuperar las riendas de su empresa. Quiero Critica: Hace tres años llegaba una comedia muy original llamada Cómo acabar con tu jefe, una simpática cinta que no contaba con un gran guión, aunque el tema que trataba era original, pero sí con una gran cantidad de secundarios que se comían la película en cada escena como son Kevin Spacey, Colin Farrel, Jennifer Aniston o Jaime Fox. La película fue un taquillazo y no tardó en darse luz verde a la secuela, que nos llegaba a principios de este 2015. ¿Encontraremos un producto a la altura de la primera parte? Quiero El film nota síntomas de hacerse a correprisas, no hubo casi margen entre la primera y segunda parte y eso se ve en un guión más alocado y menos coherente que el de la primera. Los chistes funcionan menos (aunque hay alguno que está muy bien) pero en líneas generales todo está hecho con más desgana. Quiero En el apartado actoral, el trío protagonista vuelve a tener la química de la primera parte. Jason Bateman, Jason Sudekis y Charlie Day (este último quizá un poco desesperante) congenian los tres a la perfección y eso se agradece. Las nuevas incorporaciones al film son Chris Pine, que nos sorprende gratamente mostrando su vena cómica, y Christoph Waltz, encasillado de nuevo en el papel de villano. No podían faltar los cameos de Jaime Fox (genial), Jennifer Aniston (más buenorra que nunca) y Kevin Spacey (con sólo dos, pero grandiosas, escenas). Quiero Esta secuela no llega a al altura de la primera, pero entretiene y te hace pasar un buen rato de hora y media. No le vamos a pedir tampoco más a una secuela de Hollywood. Eso sí, debido a su fracaso en los EEUU, posiblemente, esta sea la última de la saga. Menos mal.Horrible Bosses 2 Quiero

Bienvenidos a Marwen 

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Film inspirado en el documental "Marwencol" (2010), que narraba la historia real de Mark Hogancamp, un hombre que tras sufrir un terrible asalto estuvo en coma nueve días, tras el cual se despertó con una amnesia completa. Su única terapia fue construir en su jardín unas maquetas con figuras de soldados de II Guerra Mundial... Bienvenidos a Marwen  Critica Hombre, por fin. Ya se hacía raro tantas películas seguidas de Robert Zemeckis con actores de carne y hueso, sin elementos de animación. Con lo que es este hombre, que parece que trabaja mejor con dibujos animados que con actores reales. La excusa se la pone Marwen, el pueblo de juguete creado por un artista famoso en Norteamérica por sus fotoreportajes de muñecos que fue víctima de un crimen de odio y que encuentra terapéutico proyectar sus miedos, sus anhelos y, en general, sus fantasías, en maquetas que cobran vida por obra de unos efectos digitales a los que Zemeckis estaba deseando echar mano. La película es arriesgada. No tanto por el peculiar estilo de narración, tan del agrado de su director, avanzando a base de respuestas a preguntas que nadie ha hecho pero que están ahí, provocando en el espectador sensación de desasosiego porque algo no encaja y se pregunta si se ha perdido algo o si ha llegado tarde, sino por la ambición de llevar a la pantalla el subconsciente de alguien. No es la primera vez que se intenta algo así, aunque generalmente se había venido optando por trabajar con elementos psicológicos ya sea en forma de juego de planos y contraplanos, de voces interiores o de crear atmósferas de irrealidad. Por contra, “Bienvenidos a Marwen” va en la línea de “Sucker Punch”, creando un universo alternativo de ficción disociado de la realidad en la que vive el protagonista donde, curiosamente, en ambos casos se otorga bastante protagonismo a una componente onírico-fetichista de chicas, armas y lencería que me hace pensar si todos llevamos un sátiro dentro o si es simple casualidad. En cierto, que en el caso de Snyder su mezcla de violencia y erotismo era puro placer visual sin más pretensiones mientras que Zemeckis lo integra dentro de una historia en la que, como decía antes, las respuestas van apareciendo como por arte de magia cuando el espectador está al borde del desquicie: ¿Qué estoy viendo? ¿Son hechos reales o ficticios? ¿Qué le ha pasado al protagonista? ¿Cómo ha llegado a esa situación? ¿Por qué… etc etc? Cada intervalo entre dos preguntas es una respuesta alegórica en forma de aventuras de marionetas digitalizadas que, de alguna manera, simboliza la forma que tiene la mente del artista de encajar la realidad sin revivir el dolor. Y, como también es habitual, muchas veces nos vemos sorprendidos porque la respuesta no es la obvia, que es la forma que tiene Zemeckis de concebir los giros argumentales un director siempre mucho más preocupado de la técnica que de la lírica. Precisamente ahí es donde creo que “Bienvenidos a Marwen” patina un poco. La película tiene su punto de interés, pero yo diría que no donde Zemeckis ha hecho su apuesta (en las escenas animadas, en las marionetas con las caras digitalizadas de los protagonistas, en la acción exagerada) sino en el lado humano, en una historia de resistencia ante la adversidad, de superación de miedos, de no avergonzarse de lo que uno es. Hay un buen trabajo del reparto, aunque inevitablemente, todas las miradas están puestas en sus ‘yo’ digitales que acaparan todo el protagonismo. Buena en lo técnico y, en general, interesante, aunque echo en falta algo de consistencia, un rumbo que cohesione los cuatro aspectos en la vida de Mark Hogancamp seleccionados para ser llevado a la pantalla más allá de ser la excusa para exhibir músculo digital. Bienvenidos a Marwen 

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Puñales por la espalda 

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Cuando el renombrado novelista de misterio Harlan Thrombey es encontrado muerto en su mansión justo después de su 85 cumpleaños, el inquisitivo y cortés detective Benoit Blanc es misteriosamente reclutado para investigar. Se moverá entre una red de pistas falsas y mentiras interesadas para tratar de descubrir la verdad tras la prematura muerte del escritor. Puñales por la espalda  Critica Creo que la expectación suscitada por “Puñales por la espalda” se debe ante todo a Rian Johnson, uno de los directores de la exitosa serie “Breaking Bad” y también director de, entre otras, “Star Wars: Los últimos Jedi”, además de ser el futuro director de la nueva entrega de dicha saga. “Puñales por la espalda” será saludada con satisfacción por la crítica y gran parte del público más joven, convirtiéndose en uno de los films del año. Demasiado bombo y platillo para lo que no pasa de ser un divertimento bien llevado y que es un homenaje a muchas películas que le han servido de inspiración en muchos aspectos sin ni siquiera llegar a igualar ninguna de las mencionadas: todos los “whodonit” de Agatha Christie, “La huella” versión Mankiewicz por supuesto, “La trampa de la muerte” de Lumet, “El fin de Sheila” de Herbert Ross y así podríamos seguir bastante más hasta llegar a “Un cadáver a los postres”, que engrosa la lista de las muchas que han servido también para que aquí se calque su sofisticada dirección artística. Quizás donde sí supere “Puñales en la espalda” en resultados sea al compararla flojas adaptaciones como el juego del “Cluedo” o si pasamos al mundo televisivo, la también larga lista de series con detectives a lo largo de décadas o la más evidente, “Se ha escrito un crimen”, en la que se incluye un breve fragmento y se dan las gracias, lógicamente, a la gran Angela Lansbury. Por todo ello creo que “Puñales por la espalda” hay que tomársela como lo que es, ni más pero tampoco menos, porque hay aciertos en ella que hacen grata su visión. Su amplio reparto está correcto, pero frente a personajes que parece que da tiempo a presentarlos bien como el de Jamie Lee Curtis, Don Johnson o Michael Shannon hay otros que se les podía haber sacado más jugo, como en el caso de Toni Collete, Christopher Plummer, K. Callan, Chris Evans o Frank Oz. Los que sí desarrollan más los personajes, por una mera cuestión de que se centra la trama en ellos son Daniel Craig y Ana de Armas, los protagonistas y, dicho sea de paso, ambos volverán a coincidir en el próximo título de James Bond, y aunque no veamos muy claro que Ana de Armas dé el aspecto de la típica chica Bond, nos alegramos por ella y por su rápido y poco frecuente ascenso a colocarse como actriz de moda. Rian Johnson ha construido este policíaco siguiendo las reglas establecidas, obviando el jugar más con los personajes o incluir dosis críticas sociales. No se ha complicado en ese aspecto, volcándose más en los posibles giros del guión, que si el espectador es experimentado en esta clase de films la mayoría de ellos se los huele, pero no importa, porque como hemos dicho está bien elaborados y también se evita el jugar sucio o colar al espectador morcillas indebidas. Hay mucha influencia británica en el film, sobre todo al utilizar una mansión y con grandes extensiones de campos como si de “Gosford Park” o “Downton Abbey” se tratase. No es malo en absoluto, ya que era el escenario que se requería. Su fotografía es más correcta que su banda sonora, en la que a veces pretende emular el planteamiento virtuoso de G. Iñárritu de “Birdman” cuando debería haber sido más sinuosa, como en otros temas que están mejor planteados. “Puñales por la espalda”, como hemos dicho, es una entretenida película en la que es fácil participar cuando te la plantean, pero qué duda cabe que este “juguete” de cuarenta millones de dólares, que resultará rentable sin duda alguna, se la echado en falta algunas dosis más de mala leche y sinuosidad. Pero tal y como está el patio nos conformamos, sobre todo porque se echa en falta más títulos de este género entre tanto héroe o chulo pegón repartiendo ostias a todo un regimiento. Puñales por la espalda 

Quiero que vuelvas

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Peter y Emma, de treinta y tantos años, se unen para sabotear las nuevas relaciones de sus ex y recuperarlos para siempre....Quiero que vuelvas Critica: *Amor a última vista Quiero que vuelvas (I want you back), escrita por Isaac Aptaker y Elizabeth Berger (guionistas de Con amor, Simon), no aporta nada especialmente nuevo al género, pero no deja de ser más original que muchas otras comedias románticas. También se agradece que, a pesar de que su decisión de sabotear las relaciones amorosas de sus exparejas no sea ni adulta ni racional, los dos personajes principales están bastante bien desarrollados. Después de todo, los miedos e inseguridades de Peter y Emma los compartimos todos. Asimismo, el hecho de que Jenny Slate (Venom) y Charlie Day (Pelea de profes) hagan que sus personajes sean bastante creíbles y cercanos nos ayuda a involucrarnos en esta historia llena de situaciones improbables. La química entre ellos es innegable y, el hecho de que no sea amor a primera vista lo que une a sus personajes, ni una pasiòn ciega e irracional, permite que su relación se asiente sobre una base sólida, algo que no siempre es el caso en relaciones de ficción. *Sin altibajos Aunque Quiero que vuelvas (I want you back) roza las dos horas, el viaje en el que nos embarcamos con los protagonistas resulta ameno de principio a fin. Eso sí, del mismo modo que no hay puntos muertos, tampoco.tampoco hay momentos álgidos que conviertan la experiencia en algo verdaderamente memorable. De ahí que, aunque cumpla el principal objetivo de entretener, el excesivo equilibrio del que podría presumir la cinta impide que haya emociones fuertes que la conviertan en una película que revisitar cuando el cuerpo nos pida amor de cine... Quiero que vuelvas

Dios los cría y ellos

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Bajo la presión de su jefa, un productor musical a la deriva decide iniciar una banda formada por un rabino, un sacerdote y un imam para hacerlos cantar juntos. Coexister Dios Critica: Por una parte, soy un tardío fan de la cinta original. En 1983 me pareció un pestiño (era un adolescente abducido por ‘La guerra de las galaxias’); en 1992, en mi opinión, el montaje del director mejoraba (y mucho) la propuesta; pero no fue hasta hace algunos pocos años, ya en formato blue-ray, en que me sedujo y cautivó por completo y sin reservas. Por otra parte, soy un entusiasta admirador del director Denis Villeneuve, de quien sólo he visto aciertos de todo género y planteamiento, un virguero de las imágenes y del montaje, un artista incontestable y evidente, lo mejor que me he encontrado en una sala de cine en lo que va de siglo. Es decir, que iba con ganas y sana curiosidad al cine, esperando encontrar un propuesta inédita y – sea cual fuera el camino elegido – llena de aciertos… pero nada más lejos de la realidad.Pero vayamos por partes, porque hay muchos aciertos pero también otros tantos deméritos dignos de mención. Entre lo positivo está la puesta en escena que recrea, prolonga y amplía la arrebatadora estética primigenia: esa llovizna casi constante, esa ausencia de horizonte, claridad y sol, ese opresivo presente de pesadilla que parece abocarnos al abismo, esa mezcolanza entre replicantes y humanos que vuelve confuso lo cotidiano y nos hace desconfiar tanto de lo que vemos como de lo que sentimos; una fotografía innovadora y sugerente, llena de claroscuros y contrastes, que nos engulle como un torbellino y nos escupe despojos hediondos a cada fotograma; una escenografía espeluznante que desdeña lo efímero y encumbra lo sintético y alambicado. Dios Es decir, en cuanto al universo visual nos hallamos ante una propuesta insólita, apabullante y portentosa, llena de matices y aciertos.Sin embargo, las flaquezas y deficiencias acaban por erigirse en las grandes protagonistas de la función. Un metraje tan desmesurado como innecesario (sobra casi toda una hora), alargando las escenas hasta la inanición y la abulia; una historia tan poco carismática y tan porfiadamente vaporosa que hacedesfallecer el ánimo y obliga a esperar a que la próxima escena rescate del tedio al espectador y haga avanzar la trama hacia algún lugar digno de interés, cayendo siempre en subrayados innecesarios y en tópicos previsibles, ahogando toda ambigüedad y anulando cualquier estímulo. La calma y el reposo casan mal con una supuesta cinta de acción, por muy ensimismada y reflexiva que pretenda ser. Y las cavilaciones sobre la vida, la muerte, los milagros de la existencia y la magia de la procreación resultan tan patosas como primitivas, tan superficiales como chirriantes.Hay algunas escenas aisladas que descuellan y deslumbran, dignas de perdurar en la memoria cinéfila (como, entro otras, ese baile erótico que sobrepone a dos personajes en abigarrado aquelarre de lo imposible o ese ‘nacimiento’ brusco y sin remilgos de una replicante abocada a su exterminio), pero son momentos inconexos y solitarios, que impresionan por su esplendor y singularidad, pero desentonan por carecer de engarce y coherencia. Dios