El jilguero

7.2
The Goldfinch narra las peripecias de Theo Decker, un niño de 13 años que vive una experiencia traumática el día en que visitaba con su madre el Metropolitan Museum of Art de Nueva York. El museo sufre un atentado terrorista y como consecuencia su madre muere en él, pero Theo sobrevive. En medio de todo el caos, Theo decide robar un cuadro, ante la insistencia de un anciano moribundo. Se trata de 'The Goldfinch', una pintura de 1654, obra del pintor holandés Carel Fabritius. El jilguero Critica Finalmente he visto la esperada adaptación de la excelente novela de Donna Tartt, "El Jilguero". Leí el libro hace varios años y me sorprendí cuando escuché que una adaptación cinematográfica. Porque desde que lo leí me pareció que se podía llevar al cine. Aunque también tenía un poco de curiosidad en cómo harían para adaptar y editar un libro de más de 1.000 páginas. Al final el resultado no ha sido negativo. Leo que muchos críticos le han dado críticas negativas por la adaptación, pero no me ha parecido totalmente de esa forma. Obviamente hay muchos detalles de la novela que no aparecen en la película, pero creo que en general trataron de abordar los temas más relevantes, aunque sí me haya hecho falta más profundización en algunos detalles y en los personajes. Porque parte de la grandeza de la novela son sus bellos personajes. Y como dije cuando escribí la reseña del libro, el personaje de Boris es de los más bellos que he leído. La película lo trata bien aunque me quedó faltando algo más del Boris adulto. Pero tratando de sacarme el libro de la cabeza, la película tiene una muy buena factura y una excelente fotografía, por parte del gran Roger Deakins. Maneja bien las transiciones temporales, que también ocurren en la novela, y funcionan para ir desvelando la trama. Y el elenco funciona muy bien, y cumplieron mis expectativas, aunque quizás el guión fue el que no permitió exprimir y hacer brillar más a cada uno de los personajes, que tan bien dibujó y creó Tartt. Lo que hace que por momentos luzcan perdidos, sin motivaciones aparentemente claras y el metraje sin ritmo. Especialmente en ese final, que en la novela también fue uno de los puntos que critiqué, y en la película tuve una sensación similar. En definitiva, creo que vale la pena verla, creo que despertará el interés en leer la novela, que es muchísimo mejor. Y disfruté ver la caracterización de esos personajes de los cuales me enamoré cuando lo leí. Pero también vi la película con personas que no leyeron el libro y la disfrutaron mucho. Creo que porque a pesar de las limitaciones, la historia en sí y sus personajes son muy fuertes y entrañables. Aconsejo no dejar de leer la novela. Que además fue Premio Pulitzer de Ficción, y de las novelas más aclamadas de la pasada década y lo que va de siglo. El jilguero
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Bad Santa 2: Recargado

Comedia Crimen Drama Misterio
5.3

Impulsado por el whisky barato, la codicia y el odio, Willie Soke (Billy Bob Thornton) se une a su pequeño compañero enojado, Marcus, para derrotar a una organización benéfica de Chicago en la víspera de Navidad. Para el paseo es regordete y alegre Merman de Thurman, un rayo de 250 libras de sol, que saca tajada de la humanidad de Willie. surgen problemas de mamá, cuando la pareja se unen por la historia de Willie horror de una madre, Sunny Soke, que eleva el nivel de ambición de la banda, mientras que de alguna manera bajar los estándares de comportamiento criminal. Bad Santa 2 Bad Santa Critica: Dicen los críticos que es irreverente... pues bueno, si llamamos irreverencia a meter la palabra polla o vagina cada dos minutos, o a que todas las actrices que salen en la película se quieran tirar al sucio, desagradable y alcohólico de Willie, pues se acepta pulpo como animal de compañía. Bad Santa A mí me ha parecido aburrida, muy aburrida, creo que un par de medias sonrisas es lo único que me ha sacado la película. Ni siquiera se puede decir que sea una secuela, más bien es un descafeinado remake que copia toda la estructura de la primera "Bad Santa" Lo único de cierta frescura y que da algo de vidilla a la trama es Kathy Bates (una secundaria como la copa de un pino) que se marca un gran papel como la madre, también alcohólica de Willie. Por ella le doy un cuatro a la película, sino, no hubiera pasado del dos. Bad Santa Los intentos de chiste son totalmente predecibles. Willie intenta colgarse del techo, aciertas si piensas que el techo cederá a su peso. Que Willie quiere que el niño de la anterior película, ahora con 21 tacos, pierda la virginidad con una prostituta, aciertas si piensas que el chico saldrá corriendo. Brett Kelly de nuevo da vida al repelente niño, ahora crecidito, pero igual de repelente. Toni Cox de nuevo es Marcus, el duende enano que junto a Willie y la madre de este, planifican, de nuevo, robar los grandes almacenes donde trabajan disfrazados de Santa Claus y el duende. Bad Santa

Words on Bathroom Walls

Drama Romance
6.7

Un adolescente que padece esquizofrenia paranoide espera que su nuevo tratamiento con un medicamento experimental le permita llevar una vida normal tanto en el instituto como fuera de él... Words on Bathroom Walls Critica: ese opresivo presente de pesadilla que parece abocarnos al abismo, esa mezcolanza entre replicantes y humanos que vuelve confuso lo cotidiano y nos hace desconfiar tanto de lo que vemos como de lo que sentimos; una fotografía innovadora y sugerente, llena de claroscuros y contrastes, que nos engulle como un torbellino y nos escupe despojos hediondos a cada fotograma; una escenografía espeluznante que desdeña lo efímero y encumbra lo sintético y alambicado. Es decir, en cuanto al universo visual nos hallamos ante una propuesta insólita, apabullante y portentosa, llena de matices y aciertos.Sin embargo, las flaquezas y deficiencias acaban por erigirse en las grandes protagonistas de la función. Un metraje tan desmesurado como innecesario (sobra casi toda una hora), alargando las escenas hasta la inanición y la abulia; una historia tan poco carismática y tan porfiadamente vaporosa que hacedesfallecer el ánimo y obliga a esperar a que la próxima escena rescate del tedio al espectador y haga avanzar la trama hacia algún lugar digno de interés, cayendo siempre en subrayados innecesarios y en tópicos previsibles, ahogando toda ambigüedad y anulando cualquier estímulo. La calma y el reposo casan mal con una supuesta cinta de acción, por muy ensimismada y reflexiva que pretenda ser. Y las cavilaciones sobre la vida, la muerte, los milagros de la existencia y la magia de la procreación resultan tan patosas como primitivas, tan superficiales como chirriantes.Hay algunas escenas aisladas que descuellan y deslumbran, dignas de perdurar en la memoria cinéfila (como, entro otras, ese baile erótico que sobrepone a dos personajes en abigarrado aquelarre de lo imposible o ese ‘nacimiento’ brusco y sin remilgos de una replicante abocada a su exterminio), pero son momentos inconexos y solitarios, que impresionan por su esplendor y singularidad, pero desentonan por carecer de engarce y coherencia.... Words on Bathroom Walls

¿Podrás perdonarme algún día?

Comedia Crimen Drama
6.8

Sigue la historia de Lee Israel, una respetada biógrafa en decadencia que comienza a falsificar cartas de escritores y celebridades fallecidas con el fin de pagar el alquiler. Cuando las falsificaciones empiezan a levantar sospechas, Israel roba y vende las verdaderas cartas de los archivos sin saber que el FBI está investigando el asunto. ¿Podrás perdonarme algún día? Critica Puntuación: 7,5 Infame Hay muchas formas de clasificar biopics. Por ejemplo, tendríamos por un lado los biopics que giran en torno a individuos virtuosos en su campo profesional o que han realizado grandes hazañas, ya sea aquellos que forman parte de los anales de la Historia o los que son héroes anónimos cuyas proezas bien merecen una película. Por el otro, nos encontraríamos con los biopics sobre personajes infames, que suelen ser más interesantes. Son los que cometen actos deshonestos y criminales, aunque no todos tengan que ver con asesinatos en serie y asuntos muy turbios. Algunos son simplemente pobres diablos cuyos actos han trascendido para bien o para mal. Este sería el caso de Lee Israel, que se hizo famosa allá por los 90 por falsificar cartas de celebridades y artistas muertos para poder salir de la quiebra. La impostora Israel escribió un libro de memorias relatando lo sucedido titulado Can You Ever Forgive Me? (¿Podrás perdonarme algún día?) que ha servido de base del segundo largometraje de Marielle Heller, tras su estupendo debut tras las cámaras, The Diary of a Teenage Girl (2015). Si aquel film se centraba en una adolescente desorientada durante su despertar sexual, aquí nos encontramos a una mujer perdida en la madurez. Sola, abandonada, adicta al alcohol y con serios problemas económicos, puesto que las biografías que escribe no interesan a nadie más que a ella. Pero casi por casualidad da con un sector dispuesto a pagar grandes sumas de dinero por algo que ella es capaz de escribir: los coleccionistas que atesoran cartas de celebridades ya fallecidas. El talento de Israel para plasmar de forma escrita la personalidad de sus objetos de estudio por fin resulta rentable. Desgraciados de Oscar La carrera de Melissa McCarthy necesitaba desesperadamente un cambio de registro para salir del encasillamiento cómico en el que se encontraba, y afortunadamente ha sabido aprovechar la ocasión que le brinda ¿Podrás perdonarme algún día?. McCarthy logra un equilibrio complicado entre el patetismo, la vergüenza y la dignidad que precisa el personaje de Lee Israel, convirtiéndolo en alguien por el que el espectador se preocupa pese a su carácter antipático y cascarrabias. La empatía cobra fuerza gracias a la inestimable ayuda de Richard E. Grant, que encarna a Jack Hock, compinche y único amigo de Israel durante aquella época. Habría sido sumamente fácil caer en la caricatura y la sobreactuación; en cambio, la interpretación de Grant es extravagante en su justa medida, y la pareja que forma con McCarthy resulta divertida, pero sin ocultar nunca la soledad en la que ambos están sumidos y la tristeza implícita en sus vidas. Conclusiones El guion de ¿Podrás perdonarme algún día?, escrito a cuatro manos por Nicole Holofcener y Jeff Whitty, no se permite nunca ser condescendiente con Lee Israel, aunque sí que le reserva un monólogo redentor hacia el final. Quizás sea la pieza más convencional de una película sencilla que lo tiene complicado para levantar pasiones, pero que tampoco podrá disgustar a nadie, puesto que mantiene el interés alto y un buen ritmo a lo largo de toda la particular odisea que realiza Lee Israel por salir del agujero en el que vive confinada. Paradójicamente, acaba descubriendo que el objeto de estudio que necesitaba para rescatar su carrera profesional no era otro que ella misma. ¿Podrás perdonarme algún día? 

Gladiador

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8.1

Máximo, General de las Legiones Romanas, es querido por todos, incluso por el César, Marco Aurelio, que antes de morir le elige a él como sucesor dejando de lado a su propio hijo, Cómodo. Cómodo movido por el odio prepara una conspiración contra Máximo, le condena a él y su familia a muerte. Máximo intentará salvar a su mujer y su hijo pero cuando llega es demasiado tarde, Cómodo se le ha adelantado. Máximo volverá a Roma como gladiador en busca de venganza. Gladiador Critica: No puedo evitar sentirme un poco triste cada vez que compruebo la polémica que desata esta película, que la mayoría de mis amigos (entiéndase esto como las personas que tengo agregadas por un motivo o por otro y me sirven de referente, aunque no las conozca personalmente) no dudan en calificar de "comercial", "plana argumentalmente", "sobreactuada", "increíble", "acartonada" y "hueca", y, por supuesto, de épica "impostada" o directamente "nula". Me siento triste y algo confuso, sí, ante la diferencia abismal de percepciones, que, bien es verdad, aportan algo de vidilla a esto de criticar cine pero también crean divisiones, en todo caso traspasables, entre los usuarios, promoviendo la proliferación estúpida de etiquetas y acusaciones de diversa índole. Que si empalmados por un lado, que si puretas por el otro. Que si fast-food, que si paladar muy señorito. Que si me cago en tus prejuicios, que si yo lo hago en tu mal gusto. Blablablablabla... Gladiador Así, si existe algo en lo que todos, sin importar quién esté leyendo esto, podrían -o deberían- ponerse de acuerdo es la concepción diferente que uno crea y moldea en su memoria acerca de una cinta que vio, devoró y amó allá en tiempos menos oscuros y bastante más inocentes. Hablo, claro, de esa etapa de la vida en que palabras como "maniqueísmo" y expresiones tales como "pasarse por los huevos la veracidad histórica" tenían un significado inexplotado, y quien osara desengañarnos y abrirnos los ojos a la mediocridad de ese objeto rectangular (bendito VHS) que, una y otra vez, rebobinábamos para revivir las gestas de esos nuestros héroes, no obtenía por respuesta más que una profunda indiferencia, si no el más infantil de los desprecios. ¿Crueldad o inteligencia? Gladiador Quiero decir con esto que estoy seguro, segurísimo, de que tú, seas quien seas, también guardas como oro en paño algún recuerdo del pasado y, lógicas aparte, te niegas a valorarlo de otra forma más que la que el tiempo ha grabado en tu persona, marcándote desde temprano. A mí me pasa con Gladiator, y no puedo evitarlo: cada vez que la veo vuelvo a ser un niño. Y podré estar equivocado y ser víctima de persecuciones tontas e inanes acerca de la verdadera entidad del cine como arte, pero, para qué negarlo, hay ciertas cosas que yo también me paso por los huevos. Y tan alegre. Gladiador

En primera plana

Drama Historia Suspense
7.8

Narra cómo un equipo de reporteros del Boston Globe destapó los escándalos de pederastia cometidos durante décadas por unos curas de Massachussets, acusaciones que la archidiócesis de Boston intentó ocultar y que sacudió a la Iglesia Católica en su conjunto. Spotlight En primera plana Critica: La historia de los premios Oscar está llena de polémicas. A lo largo de sus ochenta y ocho ediciones son muchas las películas, directores y actores que han sido omitidos. Si bien es cierto que estos premios no necesariamente indican la calidad absoluta de una obra, sirven como reconocimiento y como gancho publicitario para que el espectador medio vaya al cine. En primera plana Injusticias podemos citar muchas. “Ciudadano Kane” (1941), “El gran dictador” (1940), “Las uvas de la ira” (1940), “Solo ante el peligro” (1951), “La naranja mecánica” (1971), “Taxi driver” (1976), “Apocalipsis Now” (1979). Ninguna de ellas obtuvo el premio a la mejor película. Charles Chaplin, Alfred Hitchcock y Stanley Kubrick tampoco nunca ganaron un premio de la Academia. Eso sí, Chaplin recibió dos Oscar honoríficos. Si seguimos removiendo la historia, encontraremos que tres cintas han ganado solamente el premio a Mejor Película, perdiendo en todas las demás categorías en que competían. Estas son: “El motín de la Bounty” (1935), “Gran Hotel” (1932) y “La melodía de Broadway” (1929). En los tres casos, tenemos que remontarnos muchas décadas al pasado, cuando aún los premios no tenían la relevancia mediática y tampoco las bases del cine moderno estaban absolutamente instauradas. En la actualidad imaginar que una película se lleve solamente el premio a la mejor película del año, perdiendo en todas las demás categorías, o peor aún, no estando nominada en ninguna otra, parece a lo menos una idea descabellada y sin sentido.En primera plana Pues bien, terminando de construir el escenario y el contexto, me abocaré a la ceremonia recién pasada. La premiación se desarrolló en términos normales y predecibles, salvo en algunos hechos puntuales, pero no menos trascedentes, y que finalmente coronaron a “Spotlight” como la mejor película del año. En primera plana

Miles Ahead

Drama Musica
6.6

Biopic del legendario músico de jazz Miles Davis. En la cima de una brillante y prolífica carrera a la cabeza de la vanguardia y modernidad de la innovación del jazz más actual, Miles Davis (Cheadle) desaparece repentinamente del ojo público durante cinco años a finales de la década de los 70. Solo, atrincherado en su casa, dolorido y con la voz mermada y entumecida por las drogas y los analgésicos, vive atormentado por los fantasmas de su pasado. Es entonces cuando un avispado reportero musical, Dave Braden (Ewan McGregor) allana la morada de Davis, y en el transcurso de un par de días, los dos hombres emprenden involuntariamente una aventura intensa, y en ocasiones angustiosa, para intentar recuperar una cinta sustraída que contenía la grabación de las últimas composiciones musicales del artista. Miles Ahead Critica: Loable intento emprendido por el actor y guionista, Don Cheadle, para acercarse a la figura mítica del jazz norteamericano, Miles Davis. Su propuesta no carece de ambición, tanto en la elaborada puesta en escena como en la búsqueda de una fotografía, muy setentera, por otra parte, para ubicar al genial músico. La película, me da la impresión, que rehúye de la convencional y típica biopic al uso. Aun así, se escoge algunos pasajes de su vida, no muchos, para perfilar, no logrado del todo, la magnitud y trascendencia del trompetista. No es lo mismo que el personaje salga a las calles de Nueva York y sea reconocido por su admiradores y lo definan con frases tan moneseadas y vulgares como “Ohhhhh, mira, es Miles Davis” que hacer un recorrido más o menos pormenorizado de su trayectoria artística definiendo la importancia de su contribución, en este caso, en la música. Miles Ahead Cuando arranca el filme, Miles (Don Cheadle) es ya famoso y personalidad reconocida. Se le está haciendo la grabación de una entrevista. El redwind de la máquina sitúa al espectador en un período y momento de su vida convulso y conflictivo. Desde la compañía discográfica, Columbia, se le exige la entrega de su nueva y revolucionaria sesión de trompeta tras cinco años de prolongado silencio. Este hecho da origen a un breve y poco esmerado retrato de Miles, de comportamiento hosco, amargado y conflictivo. Sumido en drogas y alcohol, además de desorden mental y atribulado por la responsabilidad creativa, da una imagen caótica, decadente y negativa, cuya desfachatez se agiganta con la presencia de un reportero de la revista, Rolling Stone (Ewan McGregor) y su inmersión en una disparatada, alucinada y casi surrealista peripecia de robo de una cinta que conserva su nueva y rompedora grabación en manos de unos desalmados y facinerosos elementos vinculados al negocio discográfico. Miles Ahead Esta aventura nocturna y rocambolesca, que ocupa gran parte del metraje, que más bien parece anecdótica y sin mucha trascendencia, dibuja un panorama de hampones sin escrúpulos, garitos de variado pelaje y una fauna noctámbula que al contrario de las películas de los años 70 parecen un patético decorado algo impostado que ni tan siquiera alcanza el nivel de “personaje”, como ocurría con el paisaje, de gran fuerza descriptiva, de aquella época. Este alocado descenso a los infiernos, en el que Cheadle y Mcgregor participan, se alterna con retazos del pasado de Miles, su aparición en locales de música y el romance con Frances Taylor, su novia y, más tarde, esposa, con la que tiene momentos violentos. Pero, a mi juicio, absolutamente nada de lo que se refleja en la pantalla conviene recordarlo sino como flashes puntuales que apenas ilustran el momento en el que Miles estaba en la cresta de la ola. Miles es un personaje con un glamur venenoso y antipático, y me sorprende el por qué de contar el relato desde la perspectiva del ocaso de un magnífico músico (tenía una considerable formación musical) justo en el instante que pretendía renacer con una sesión de su talento al margen de lo que podría esperarse de su estilo. Miles Ahead